Sunday, September 17, 2006

7- EMPAPADOS

- “Guardias de mierda” gritó exasperada Néstor, “No puedo creer que esta sea la comida de hoy, una mísera papa”
- “Pero no, que decís intrépida Néstor, las papas son características de mi amigo Elpuré, no ves que tiene una notita clavada. A ver que dice…” dijo Tapete mientras sacaba el pequeño papel blanco del tubérculo, conteniendo su emoción. “Cada hora estás más caño, bonito” leyó en voz alta. “No entiendo –comentó- debe ser algún mensaje en clave de Elpuré. O tal vez de A. que ahora que está hecho un intelectual tiene algunas ideas extrañas. No se, por ahí piensa que sos una espía y por eso escribe así. ¿Qué querrá decir esto?”
- “Mmm, si, igual a mi me parece que es un mensaje del rati ese que está ahí, haciéndote ojitos” indicó Néstor haciendo un ademán con la cabeza en dirección a donde, efectivamente, uno de los guardias desplegaba a pleno sus armas de seducción, a fin de conquistar a nuestro sorprendido amigo.
- “No lo puedo creer, no es la primera vez que me encara un tipo, ¿Qué les pasa? ¿No se dan cuenta de que me gustan las mujeres?
- “Si, no se, por ahí el suéter con manga lila tiene algo que ver.”
- “Pero no, esto es simplemente estar a la moda, pero bueno, ¡flaco, no me interesa! ¡Entendés, no me interesa!” gritó Tapete haciéndole señas desde el tupper al guardia. A éste no le gusto nada la negativa y se aproximó con una gran hacha, dispuesto a hacerlo entrar en razones.
Quiero hacer un alto para describir la apariencia de los guardias, o esmorcios, como les dicen las señoras gordas de Fanglandia. Los esmorcios son seres voluminosos, de una altura no inferior a los 2,5 metros. Tienen una pequeñísima cabeza, tan minúscula que ni siquiera los más avanzados artistas jíbaros lograron algo semejante. Evidentemente sus capacidades de raciocinio son reducidas, y su existencia entera se basa en la violencia. Por algún extraño mandato instintivo, los esmorcios sólo pueden sobrevivir provocando trifulcas y explotando a los débiles y a los vendedores de chupetines. De allí proviene el conocido dicho: deja tus dulces y huye del esmorcio, que sin lugar a dudas ustedes lectores escucharon más de una vez en boca de sus madres.
El hecho es que esta vez, ni siquiera las caras funestas de la combativa Néstor disuadieron al esmorcio, con la sangre en el ojo por la negativa de Tapete. Fuera de sí, comenzó a golpear con su arma la pared transparente. Si bien era gruesa, no tardaría mucho en demolerla. Tapete y la bella Néstor, sin muchas ideas para defenderse, se aprestaban a dar batalla. Las esperanzas eran bajas, más teniendo en cuenta que probablemente el esmorcio estaba al tanto del punto débil de nuestro tejedor amigo.
Sin embargo, el esmorcio detuvo su frenético golpear de súbito. Su diminuta cabeza se contorsionó de dolor, y cayó al suelo, empapado. ¿Mojado? No, no, empapado, es decir, con la espalda llena de papas. Al caer el troglodita, Tapete divisó a lo lejos, en un promontorio, a Elpuré y A. junto a una pequeña máquina lanzadora de tubérculos, abriendo fuego contra el resto de los esmorcios, que corrían desesperados hacia ellos, tratando de someterlos. Pero la precisión de la lanzadera era tal que los guardias no lograban ni acercarse a sus atacantes, y caían perforados por sus proyectiles. El espectáculo era conmovedor, dos pequeños seres en una colina, contra un destacamento de ursos; y la lluvia de patatas que lo cubría todo. Tapete y la maja Néstor eran espectadores de lujo, cautivos en su cubículo transparente.
Elpuré y A. se divertían a lo grande, y ahora competían a ver quién le acertaba a las diminutas crismas esmorcias.
- “¡Eso, otro tiro en la cabeza! Con este es el número XII.” exclamó A. emocionado.
- “Si, si, pero dejá de contar en números romanos porque me confundo, para mi que me estás haciendo trampa”, replicó Elpuré mientras bajaba otro enemigo.
La batalla duró poco más, y al cabo, A. le ganó a Elpuré por XVI a 16 (aparentemente, los números romanos valen más). El último proyectil que surcó los aires ese día, acabó con la debilitada pared del tupper, liberando a Tapete y a la guapa Néstor. Los tres amigos se fundieron en un abrazo, al que sumaron a Néstor, que estaba más linda que nunca. Alrededor todo era fango, patatas y silencio.

7 Comments:

Anonymous Anonymous said...

impresionante, fantastico, supercalifragilisticualidoso.
cada vez mejor!! y ahora quiero el 8vo!!!!

6:16 PM  
Anonymous Anonymous said...

Mágico... perfecto... noble y viril. Lo mejor fue lo de los números romanos. Risas con ruido salieron de mi boca.
Quiero q utilizen el termino: misteriosamente inquietante
OPTIMO RENDIMIENTO GUIÑO!

6:36 PM  
Anonymous Anonymous said...

magico, realmente genial, esa batalla fue harto emocionante! esa expresion me gustaria q repitiera A. te doy un ejemplo: " esta batalla fue harto emocionante"

8:36 AM  
Blogger Matigol said...

Yo quiero que A. Blandon diga:
"roquefort" y "pandereta". También quiero que Paul cocine un matambrito de cerdo (aunque también puede ser Ringo).
Muy bueno, guiño.

7:02 AM  
Anonymous Anonymous said...

TE HAGO UNA PREGUNTA GUIÑO! EL TITULO DE LA OBRA ES PORQUE HAY ALGUIEN EN UN PURÉ Y QUERES QUE SE VAYA? O HABLÁS DEL INGREDIENTE "SAL" QUE ESTA DEPOSITADO EN TU PURÉ?

10:24 AM  
Blogger Guiño Azul said...

Sal de mi puré tiene dos acepciones metafóricas, y contrapuestas. El primero es "lo más importante de mi vida", es decir, la sal de mi puré, la leche de mi nesquik, etc. Es más bien el sentido en que lo aplicaría Tapete, tan sensible él. Este significado lo aprendí de un sabio de luenga barba rojiza y cachetes de la misma tonalidad. Inmediata a esta revelación descubrí la otra versión, su antítesis: "salí de mi vida", salí de este gran puré que es mi vida. Esto tiene más bien un tinte fangaliano. Debo aclarar que descubrir la naturaleza dicotómica de "sal de mi puré" me produjo un repentino ataque de histeria, y no pude parar de reirme por diez minutos, junto al sabio de barba colorada.

11:40 AM  
Blogger Guiño Azul said...

Igual a veces cuando como puré, veo algunas personitas en él. Son más simpáticas las que vienen en el puré de batata, se zambullen adentro y salen cantando "Estoy verdeeee, no me dejan salir" de Charly. Y yo les digo, sí, las dejo, ¡salgan de mi puré!

11:42 AM  

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